En un mundo donde las pantallas y las tablets ganan cada vez más terreno, en nuestro campamento nos encanta dejarlas de lado y regresar a los juegos tradicionales.
Hoy os contamos por qué nos parece tan importante rescatar estos juegos y conseguir que los chicos y chicas desconecten de la tecnología los días que están aquí:
Conexión real cara a cara: en el tiempo libre los niños y niñas se miran a los ojos, negocian las reglas del juego, se ríen a carcajadas juntos o simplemente se sientan un rato juntos a leer o hacer pulseritas de hilo.
Movimiento: cambiamos el sofá por saltos, carreras, agilidad y un montón de aire libre.
Imaginación al poder: para distraerse en los tiempos libres no hace falta wifi ni batería, solo un trozo de tiza, una cuerda, hilos de colores, cartas o simplemente ganas de jugar. Aprenden que para pasárselo bien no necesitan objetos caros, solo su propia imaginación.
Verlos correr por el patio, apuntarse a las competiciones de ping-pong o pasarse el rato frente al tablero de ajedrez, enseñándose unos a otros a hacer pulseras o trenzas de hilo en el pelo... olvidando completamente los móviles es una de nuestras mayores satisfacciones.




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