jueves, 30 de julio de 2026

¡Hasta pronto!

Cerramos julio con la penita de despedirnos de todos ellos y ellas, pero con la satisfacción de otro campamento más que ha llenadoe ste rinconcito de la Sierra Norte de risas, ilusión y mucha magia.

Gracias chicos, chicas, familias... por elegirnos un año más, por lanzaros con nosotros en esta aventura y por probar los veranos remolineros.

Nos vemos pronto, un abrazo enorme de todo el equipo del Remolino!!!









Fiesta!!!

Y para cerrar el campamento por todo lo alto... ¡fiesta bajo las estrellas! 

Sacamos los altavoces, la buena música y toda la energía al aire libre. Fue una noche mágica de bailar sin parar, cantar a pleno pulmón, saltar y darnos los últimos abrazos de este campamento tan increíble.

La mejor forma de despedirnos: juntos, riendo y disfrutando de la noche hasta el último segundo. ¡Qué manera de darlo todo!






Actuaciones

Anoche, después de una cena estupenda al aire libre, los chicos y chicas nos dejaron con la boca abierta en la fiesta de actuaciones, demostrando todo lo trabajado en los talleres de creatividad.

Tuvimos de todo: la magia del Teatro Negro, el exitazo del Teatro Musical, el arte del Cine, las pirámides imposibles de Acrosport y las risas sin freno con la Improvisación.

Menudo talentazo hay en El Remolino y qué noche tan bonita de aplausos, nervios y mucho orgullo.






 

miércoles, 29 de julio de 2026

A comer!!!

Un comedor con 90 chicos y chicas comiendo a la vez no es la mesa del salón de casa... es toda una comunidad en marcha. Y para que la experiencia sea de 10, estos días estamos aprendiendo la importancia de respetar el espacio y adaptarnos al lugar en el que estamos.

En la mesa del campamento, convivir significa cuidar de todos:

  • Respetar los sitios y las normas para proteger a quienes tienen alergias o intolerancias. La seguridad de todos es lo primero.

  • Ayudar a que monitores y cocineras puedan atender a todo el mundo con cariño y soltura, manteniendo un volumen de voz agradable y el espacio ordenado.

  • Es el momento de probar platos nuevos, valorar el esfuerzo enorme de la cocina y descubrir que, comiendo juntos, ¡todo sabe mejor!

Aprender a autorregularnos, adaptarnos a las necesidades del grupo y empatizar con el de al lado es uno de los aprendizajes más grandes que se llevan del campamento.