viernes, 3 de julio de 2026

Trenzando

Hoy queremos abrir una ventanita a uno de los rincones más mágicos y tranquilos del Remolino: nuestro taller de tejidos.

En un mundo donde todo va tan rápido y las pantallas capturan tantas horas del día a día, en el taller de tejidos bajamos las revoluciones. Nuestros chicos/as están concentradísimos aprendiendo a trenzar. Ver sus caritas de atención, cruzando los hilos de colores con paciencia y esmero, es una auténtica maravilla.

Pero, más allá de la bonita pulsera o tapiz que se llevarán a casa como recuerdo, ¿sabéis qué estamos trabajando realmente? Algo fundamental para su desarrollo: la motricidad fina.

La motricidad fina es la coordinación de los músculos cortos (en las manos y los dedos) en sincronía con los ojos. Es esa habilidad que les permite abrocharse un botón, escribir a lápiz, usar los cubiertos o, en nuestro caso, dominar el arte del trenzado.

Incentivar esta destreza a través de actividades manuales y artesanales tiene unos beneficios increíbles:

*Destreza y precisión.
*Atención y paciencia.
*Fomento de la creatividad.

Aprender haciendo, tocar las texturas, equivocarse y volver a empezar rodeados de amigos... esa es la esencia remolinera.








El buzón de la amistad

Si los días en la granja son emocionantes, las noches remolineras son mágicas.
Las luces de la casa se apagan, el tótem se ilumina con sus luces de colores. las linternas se encienden y la magia aparece.

Los chicos y chicas se adentraron en la noche derrochando valentía y mucha inteligencia, pasaron todas las pruebas y consiguieron salvar la magia del buzón de la amistad. El trabajo en equipo fue espectacular.

Estos chicos y chicas están preparadísimos para todas las aventuras que les tenemos preparadas.