En nuestro día a día no paramos de inventar, pintar, construir y soñar. Y es que para nosotros la creatividad no es solo hacer manualidades, es una capacidad a desarrollar con grandes beneficios:
Resolución de problemas: el niño/a o adolescente creativo no se ahoga en un vaso de agua, ante un imprevisto o un reto, busca caminos distintos para solucionarlo.
Expresión y bienestar emocional: a veces cuesta poner en palabras lo que sentimos. La pintura, el teatro o la música se convierten en canales maravillosos para soltar emociones y descubrirse a ellos mismos.
Pensamiento propio y autoestima: crear algo desde cero les enseña a confiar en sus propias ideas, a no tener miedo a equivocarse y a pensar por sí mismos.
Dejarse llevar por la imaginación no es perder el tiempo, es construir adultos libres, seguros y resolutivos.
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