En el Remolino sabemos que la diversión y el aprendizaje van de la mano, aprender no es solo escuchar, aprender es tocar la corteza rugosa de un alcornoque, oler el romero seco recién recolectado, llenarse las manos de barro, escuchar el murmullo de las cigarras o amasar el pan con nuestras propias manos.
Y todo eso cobra más sentido cuando se hace en grupo.
Como en el día de las tribus donde los chicos y chicas han creado vínculos ayudándose a pasar las pruebas, han aumentado su empatía, escuchando a sus compañeros y cuidándose entre todos para llegar a un fin común. Han sumado sus talentos, aprendiendo así que la fuerza siempre es mayor en la unión que en la individualidad.
Y sobre todo han descubierto que la naturaleza se disfruta mucho más cuando se comparte. ❤