Si hay un rincón en la granja donde la convivencia nos da lecciones todos los días, ese es el gallinero. Y es que aquí gallinas y conejos comparten espacio y rutinas, enseñándonos que la convivencia pacífica no solo es posible, ¡sino que es preciosa de ver!
En el taller de ganadería ecológica, los chicos y chicas no se limitan a dar de comer o limpiar; se convierten en auténticos observadores y cuidadores del bienestar animal:
Descubren sorprendidos cómo los conejos curiosean entre las plumas y las gallinas picotean tranquilamente a su lado. Aprenden a interpretar sus gestos, a entender sus ritmos y a respetar los espacios de cada uno.
Comprenden qué significa de verdad el sello de "ganadería ecológica": animales criados al aire libre, con espacio para moverse, alimentación natural y, sobre todo, mucho cariño y cero estrés.
Ver a los niños y niñas moverse entre ellos con pisadas suaves, hablando en un tono bajito para no asustarles y con una sonrisa de oreja a oreja, es una de las estampas más bonitas que nos regala el día a día.
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