Hoy en el taller de tejidos no solo hemos sacado a relucir nuestro lado más creativo, sino que hemos viajado a las raíces del mundo rural.
A partir de algo tan bonito como crear nuestros propios atrapasueños con mimbre y lana, hemos tirado del hilo para descubrir de dónde viene realmente lo que usamos:
De la oveja al ovillo: aprendieron todo el viaje que hace la lana desde que se esquila la oveja, se lava, se hila y se tiñe hasta convertirse en el ovillo suave que tenían hoy entre las manos.
Oficios que no debemos olvidar: hablamos sobre la importancia (y la pérdida) de trabajos rurales tan tradicionales y necesarios como el de los esquiladores o los artesanos del hilo. Un homenaje a la sabiduría popular que a veces se nos olvida en la ciudad.
Han quedado unos atrapasueños preciosos y, lo más importante, se llevan a casa un pedacito más de conciencia rural y amor por lo artesanal.
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