La primera noche en el remolino llegaron unos personajes muy peculiares, los dioses mayas, que decían que eran los guardianes de la magia del remolino y que venían a comprobar si los niños y niñas que habían llegado esta quincena son capaces de conservar esa magia.
Les propusieron un juego en el que visitarían todos los lugares de la granja y en cada uno se encontrarían a un grupo de dioses mayas que les contaría las características del lugar y las normas del sitio.
Una vez escuchado esto los mayas les harían una prueba para ver si pueden ayudar a conservar la magia remolinera y si la superaban les pintaban la cara para así ir convirtiéndose en mayas.
Terminamos pidiendo un deseo que nos gustaría que se nos concediera durante nuestra estancia en el remolino.