Un comedor con 90 chicos y chicas comiendo a la vez no es la mesa del salón de casa... es toda una comunidad en marcha. Y para que la experiencia sea de 10, estos días estamos aprendiendo la importancia de respetar el espacio y adaptarnos al lugar en el que estamos.
En la mesa del campamento, convivir significa cuidar de todos:
Respetar los sitios y las normas para proteger a quienes tienen alergias o intolerancias. La seguridad de todos es lo primero.
Ayudar a que monitores y cocineras puedan atender a todo el mundo con cariño y soltura, manteniendo un volumen de voz agradable y el espacio ordenado.
Es el momento de probar platos nuevos, valorar el esfuerzo enorme de la cocina y descubrir que, comiendo juntos, ¡todo sabe mejor!
Aprender a autorregularnos, adaptarnos a las necesidades del grupo y empatizar con el de al lado es uno de los aprendizajes más grandes que se llevan del campamento.














.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
